A menos de que el Mundial 2026 alcance su punto más alto de actividad, el entusiasmo que rodeaba al torneo no se ha traducido en el incremento masivo de reservas que muchos hoteles y anfitriones esperaban. Aunque existe movimiento turístico, el comportamiento del mercado parece estar muy por debajo de las previsiones más optimistas.
Durante los meses que antecedieron a la Copa Mundial de la FIFA 2026, el sector turístico de México se fue preparando para lo que muchos veían como una ocasión sin precedentes. La perspectiva de recibir a cientos de miles de viajeros extranjeros motivó inversiones, ajustes tarifarios y nuevas tácticas comerciales tanto en hoteles como en plataformas de hospedaje temporal. No obstante, a medida que el torneo se aproxima, diversos representantes de la industria afirman que la situación real está resultando más discreta de lo que se había previsto al inicio.
La perspectiva alentadora contrasta de manera notable con las declaraciones de los directivos de Airbnb, quienes han subrayado el fuerte interés que el torneo ha generado entre los viajeros. La empresa afirma que la Copa del Mundo podría transformarse en uno de los eventos más relevantes para la plataforma a escala global, llegando incluso a superar el impacto observado en recientes acontecimientos internacionales de gran envergadura.
Según cifras compartidas por la empresa, cientos de miles de viajeros ya han reservado hospedaje en América del Norte para seguir el campeonato. México figura entre los principales destinos de esta ola de visitantes, con una parte significativa de las reservas concentradas en las ciudades que serán sede de los encuentros mundialistas.
Aun con esa información disponible, la sensación que prevalece entre los empresarios hoteleros y los anfitriones independientes dista de ser la misma. Numerosos actores del sector afirman que, si bien las reservas están llegando, no representan el auge excepcional que se había anticipado cuando se iniciaron las proyecciones vinculadas al torneo.
Las previsiones dentro del ámbito turístico se habían situado en niveles mucho más ambiciosos
Uno de los factores que explica la sensación de decepción es el elevado nivel de expectativas que se construyó alrededor del Mundial. Durante meses circularon estimaciones sobre millones de visitantes potenciales, una derrama económica histórica y niveles de ocupación sin precedentes.
La posibilidad de recibir una enorme cantidad de aficionados llevó a muchos establecimientos a anticipar una demanda extraordinaria. Como consecuencia, numerosos hoteles incrementaron significativamente sus tarifas para las fechas del campeonato, convencidos de que la alta demanda absorbería cualquier aumento de precio.
A medida que pasaron los meses, las reservas no aumentaron al ritmo previsto, lo que llevó a numerosos operadores turísticos a revisar sus tácticas comerciales y modificar otra vez sus tarifas con el fin de reactivar la demanda.
Representantes del sector hotelero señalan que parte del problema radica en que las proyecciones iniciales pudieron haber generado una percepción excesivamente optimista sobre el impacto real del torneo en México. Aunque el país albergará encuentros importantes, la cantidad de partidos programados es limitada en comparación con la magnitud total del campeonato.
Asimismo, el reparto de los eventos en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey hace que los posibles visitantes se dispersen por diversas zonas, disminuyendo la afluencia turística que ciertos empresarios preveían.
Esta situación ha impulsado a replantear numerosas expectativas económicas que se habían generado en torno al evento desde que se dio a conocer su organización conjunta entre México, Estados Unidos y Canadá.
Los anfitriones de Airbnb igualmente se encuentran ante una realidad diferente
La situación no solo repercute en los hoteles convencionales, sino que también muchos dueños que rentan alojamientos mediante plataformas digitales atraviesan condiciones parecidas.
En diversos sectores de Ciudad de México, particularmente en zonas populares entre los visitantes extranjeros, numerosos anfitriones esperaban mantener una ocupación cercana al cien por ciento durante todo el periodo del Mundial. Sin embargo, los niveles actuales de reservas están lejos de alcanzar esas previsiones.
La confianza en una llegada masiva de turistas motivó a muchos propietarios a elevar considerablemente los precios de sus inmuebles. En algunos casos, las tarifas llegaron a multiplicarse varias veces respecto a los valores habituales.
Departamentos que normalmente se rentaban a precios accesibles fueron anunciados con tarifas muy superiores para las fechas relacionadas con el campeonato. La lógica parecía sencilla: si millones de aficionados llegarían al país, encontrar alojamiento disponible sería difícil y los visitantes estarían dispuestos a pagar más.
Pero la dinámica del mercado tomó otro rumbo, ya que las reservas empezaron a perder ritmo y numerosos inmuebles quedaron vacíos durante lapsos que antes se asumían como de alta demanda.
Ante este panorama, numerosos anfitriones decidieron reducir nuevamente sus precios. Curiosamente, varios reportaron que las reservas comenzaron a aumentar casi inmediatamente después de los ajustes tarifarios.
Otro aspecto que llamó la atención de los propietarios es que una parte importante de los huéspedes actuales no viaja necesariamente por motivos relacionados con el Mundial. Algunos visitantes llegan por compromisos laborales, eventos culturales o actividades personales completamente ajenas al torneo.
Esto ha llevado a muchos anfitriones a concluir que el campeonato, al menos hasta ahora, no ha generado el fenómeno turístico extraordinario que imaginaban meses atrás.
Una Copa Mundial distinta a las versiones previas
Para entender con mayor claridad el escenario conviene tener en cuenta ciertas particularidades del Mundial 2026.
A diferencia de otras ediciones celebradas en un solo país, este torneo se desarrolla en tres naciones simultáneamente. Estados Unidos, Canadá y México compartirán la organización, lo que implica una distribución mucho más amplia de los visitantes y de la actividad económica asociada.
En el caso mexicano, únicamente una parte de los encuentros se disputará dentro del territorio nacional. Esto limita naturalmente la cantidad de aficionados que necesitarán hospedarse en las ciudades sede.
Además, expertos del ámbito turístico estiman que una parte considerable de quienes acudirán a los partidos en México será de residentes del país, lo que disminuye la demanda de hospedaje extra frente a situaciones en las que predominan los viajeros del extranjero.
También existen factores económicos que influyen en la toma de decisiones de los viajeros. Los elevados costos de transporte aéreo, las tarifas hoteleras y el precio de las entradas pueden desalentar viajes improvisados o limitar la duración de las estancias.
Diversos especialistas opinan que ciertas proyecciones iniciales no incorporaron de forma completa estos factores, lo que terminó alimentando expectativas que superaban la verdadera capacidad de absorción del mercado.
Las asociaciones hoteleras calculan que el número total de visitantes internacionales relacionados con el Mundial será importante y representará un beneficio económico relevante para el país. Sin embargo, las cifras estimadas se encuentran muy por debajo de algunas proyecciones que circularon durante la fase de preparación del torneo.
Las expectativas se centran en las reservas de último minuto
A pesar de la moderación observada hasta el momento, algunos actores del sector mantienen expectativas positivas para las semanas más cercanas al inicio de la competencia.
Desde Airbnb sostienen que todavía existe margen para un aumento considerable de las reservas. La empresa señala que otros grandes eventos internacionales también mostraron una demanda aparentemente lenta durante los meses previos, pero terminaron registrando una fuerte aceleración de reservas en los días cercanos a su celebración.
La hipótesis es que muchos aficionados podrían esperar hasta el último momento para confirmar sus planes de viaje, especialmente si consiguen entradas para determinados encuentros o encuentran opciones de transporte más accesibles.
No obstante, representantes del sector hotelero anticipan que cualquier aumento de reservas a última hora procederá sobre todo del público nacional, ya que los viajeros internacionales acostumbran a planificar con varios meses de antelación este tipo de desplazamientos por la logística involucrada y el costo que supone asistir a una Copa del Mundo.
Aun cuando se anticipa un incremento adicional en la demanda, diversos especialistas no consideran probables transformaciones drásticas en comparación con las tendencias vistas hasta el momento.
Los destinos de playa tampoco registran un impacto significativo
Otro de los escenarios que generaba grandes expectativas era el posible beneficio para los destinos turísticos de playa.
La idea parecía lógica: miles de aficionados internacionales podrían aprovechar su visita al Mundial para extender sus vacaciones y conocer algunos de los destinos más reconocidos de México.
A pesar de ello, ese efecto adicional todavía no ha aparecido con la fuerza que se anticipaba.
Diversos representantes del sector indican que los destinos vacacionales más destacados del país no han observado un incremento inusual de visitantes asociado al campeonato, y que algunos lugares ya mostraban indicios de ralentización turística incluso antes del inicio del Mundial.
Diversos factores explican este fenómeno, entre ellos el encarecimiento del transporte, la presión creciente de destinos turísticos competidores en el Caribe y Centroamérica, y la rápida expansión de la oferta hotelera en ciertas zonas.
A esto se suma la preocupación que generan algunos problemas de seguridad pública en ciertas zonas del país, un elemento que puede influir en las decisiones de viaje de visitantes internacionales.
El resultado es que, por ahora, el impacto multiplicador previsto para los destinos de playa se mantiene más acotado de lo que numerosos empresarios turísticos anticipaban.
La analogía con la Fórmula 1 permite comprender mejor este fenómeno
Al analizar otros eventos internacionales celebrados en México, surge una comparación interesante con el Gran Premio de Fórmula 1 que se realiza anualmente en Ciudad de México.
Aunque sean eventos de naturaleza distinta, la Fórmula 1 reúne en poco tiempo a numerosos visitantes en una única ciudad, provocando un efecto turístico muy evidente en hoteles, restaurantes y establecimientos comerciales.
El Mundial, en cambio, distribuye sus beneficios económicos entre múltiples sedes y a lo largo de varias semanas. Esta dispersión reduce la percepción de saturación turística que suele acompañar a eventos masivos concentrados geográficamente.
Desde esta perspectiva, el torneo sigue representando una oportunidad económica importante, pero quizás no en la magnitud que algunos sectores imaginaron durante la fase de planificación.
Aun así, los especialistas coinciden en que el legado real del Mundial no debería medirse solo por la ocupación en hoteles o las reservas de hospedaje, ya que la proyección internacional que obtendrá México, la opción de captar nuevas inversiones y el fortalecimiento de su imagen como destino turístico global podrían traer efectos positivos mucho más duraderos.
Mientras tanto, hoteles y anfitriones continúan ajustando estrategias, monitoreando el comportamiento del mercado y esperando que las próximas semanas traigan un repunte en la demanda. Aunque el entusiasmo inicial se ha moderado, la expectativa permanece viva. El desafío ahora consiste en determinar si el Mundial logrará sorprender al sector turístico en el último momento o si finalmente quedará como un evento importante, pero lejos del boom económico que muchos imaginaron.
