Plata en natación sincronizada: España da un paso de gigante hacia los Juegos de París | Deportes

La guerra de Ucrania destrozó a los equipos más avanzados de la natación sincronizada. Rusia, oro, y Ucrania, bronce en los Juegos de Tokio de 2021, desaparecieron de la competición. De aquel podio queda China, que fue plata, y que este martes se colgó el oro en el desenlace más anunciado de la final técnica de equipos de los Mundiales de Natación que se celebran en Doha. La parte sorprendente del torneo la protagonizó España, que conquistó la plata por dos centésimas de punto, un parpadeo en la coreografía, una gota en la cascada de procedimientos deportivos y burocráticos que conducen a los Juegos de París del próximo verano.

“¡Increíble!”, exclamó Paula Ramírez, la disciplinada veterana del equipo español, sorprendida quizá por el color del trofeo. “Estamos en un sueño; íbamos a por la medalla pero haber conseguido la plata nos hace estar muy orgullosas porque trabajamos muchísimo. Llevo muchos años compitiendo y nunca había visto tantos países tan bien. Superarlos nos da toda la energía para el equipo libre”.

Nunca tantos estuvieron tan bien, y nunca estuvieron tan mal Rusia y Ucrania, los semilleros más prolíficos del mundo de bailarinas y gimnastas per cápita. El show continúa sin ellas. Nadie hace un esfuerzo por mirar más allá del último verano. Los incólumes celebran el nuevo orden. Los organizadores lo sancionan. Los jueces calificaron a China con 299,87 puntos, a España con 275,89, y a Japón con 275,87. El resultado supone un paso de gigante para el equipo español, dirigido por la paciente Mayuko Fujiki. Por fin, después de 12 años a la deriva, avistan tierra.

Séptima en Tokio, España aprovecha la coyuntura geopolítica para dar el zarpazo y, de paso, frenar el avance de Japón, que se quedó en el cuarto puesto de los Juegos en los que ejerció de anfitrión. La excelencia española en las pruebas técnicas, la rutina de movimientos y figuras de ballet acuático preestablecidas por el reglamento, sirve a Fuyiki y sus nadadoras de punto de partida. La puesta en escena de Mambo, la coreografía basada en el tema de Leonard Bernstein para West Side Story, expuso la clase de optimismo enérgico y colorista que solo las españolas saben interpretar. Pero solo si mejoran notablemente las rutinas de acrobacias y de nado libre conseguirán ser favoritas a medalla en París.

“Brillantes”

De momento, España solo domina una de las tres patas de la disciplina. No es poco, considerando la depresión que sufrió el equipo, séptimo en Tokio al cabo de la larga travesía declinante que se inició tras la plata conquistada en los Juegos de Londres 2012 y la subsiguiente destitución de la seleccionadora, Ana Tarrés, por unos presuntos malos tratos denunciados en los medios de comunicación desde el anonimato, o a media voz, nunca probados ante un juez. El Tribunal Supremo declaró el despido improcedente y desde entonces Tarrés, siempre arriesgada, siempre en el límite de las posibilidades coreográficas, inhibe su fervor creativo al servicio del marco superestructurado de China. El oro de la gran potencia de Asia fue un éxito para la preparadora catalana, que batió palmas al borde de la piscina tras ver a sus nadadoras ejecutar el salto más endiablado del concurso.

Prudente, la sucesora de Tarrés en España, la japonesa Mayuko Fujiki, prefirió apuntar a la final libre del viernes, donde se sellará el pase olímpico. “Nuestro gran objetivo es entrar en el top-cinco para ir a los Juegos”, dijo. “Hemos calculado muchos detalles y hemos decidido no arriesgar nada, nada, nada, si había un riesgo de dificultad. Si la dificultad nos abría la puerta para quedar primeros lo mismo que para caer al octavo puesto, no la cogimos. No haber sufrido ningún base-mark [penalización por un error de ejecución que resta puntos] significa que estamos en el buen camino. Hoy estas chicas han estado brillantes”.

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